UNA REFLEXIÓN SOBRE LA SUPUESTA "SALIDA" DE LA CRISIS ECONÓMICA

Crisis. No hay más que leer la cantidad de prensa económica donde se cita el término: salir de la crisis, superar la crisis, medidas para abandonar la crisis … Con respecto a esta crisis yo lo veo como que teníamos dos vendas en los ojos que nos produce una auténtica ceguera. Con la crisis del 2008 una de ellas nos ha caído. Antes la ceguera era total y ahora vislumbramos que a lo mejor ha habido algunas cosas que no hemos hecho bien en esta sociedad. De manera, que con “solo” una venda en los ojos, ahora ya podemos ver con cierta retrospectiva las causas de esta pérdida de bienestar social.

Aún así, seguimos instalados en la ignorancia, y con mucha arrogancia defendemos que ya tenemos la solución al problema de esta crisis. De manera, que son “solo” una venda en los ojos nos ponemos a trabajar para superar esta situación económica, eso si, con los mismos métodos, políticas, medidas y herramientas que la Ciencia Económica nos depara. Aunque sea reiterativo para la mayoría, quiero recordar aquí aquella reflexión de Albert Einstein, “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Que es una invitación al cambio, a la renovación de ideas … En general y salvo casos muy contados, la reflexión ya no va más allá. O sea, las mismas medidas neoliberales para solucionar problemas de la superficie. Y de esta forma “en unos dos o tres años” estaremos otra vez creciendo y disfrutando de ese estado del bienestar y riqueza que teníamos hace unos años. Lo que se ha venido en manifestar hoy en día con perspectiva un puro espejismo que algunos ilustres colegas y pensadores ya venían anunciando desde hace más de una década. Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Nouriel Roubini, Peter Druker, José Luis Sampedro, …
¿De verdad pensamos que el problema está en la tan cacareada prima de riesgo? ¿en superar la deflación y retomar la senda del crecimiento económico?, ¿en políticas económicas basadas en reformas o retoques sobre los mismos fundamentos para “mejorar” pero sin querer cambiar la base del sistema?
A estas alturas algunos dirán que esto es demagogia, que es muy fácil hablar sin aportar soluciones inmediatas … es cierto que no tengo la solución en términos técnicos, pero tengo ética, principios morales y motivación sana, algo que a la vista de lo que está sucediendo en este país, estamos en un déficit descomunal. Pues bien, este es el déficit que nos debería preocupar, más que el de la balanza de pagos o el déficit público. Porque con unos principios éticos se puede sustentar una sociedad que con el ejemplo y el esfuerzo cambien la cimentación, y como consecuencia de ello se puedan abordar los otros déficits.
Pero si no reinstauramos una escala de valores y principios éticos en nuestra sociedad, nos podemos ir olvidando de cambios “reales”, porque todo quedará en simples lavados de cara o retoques de fachada, y con el tiempo y la capacidad que tiene el ser humano para olvidar, volveremos a los mismos esquemas del pasado, crearemos burbujas, cada vez más perfeccionadas, volveremos a modelos de crecimiento basados en “quiero hacerme rico en poco tiempo”, etc. Y entonces, no habremos comprendido nada de la lección que nos ha brindado la crisis. Sino más bien una actitud testaruda y superficial obviando los problemas profundos. Porque las crisis, aunque no suene muy popular lo que voy a decir, también tienen consecuencias positivas (hay que saber verlas) nos despiertan de un letargo de estupidez o atontamiento, nos advierten que las circunstancias no son permanentes  y nos predisponen e invitan al cambio, a evolucionar con los acontecimientos. El budismo nos ofrece numerosas reflexiones y enseñanzas sobre la impermanencia y el cambio que no deberíamos desdeñar. “Sabed que todas las cosas son como esto: un espejismo, un castillo de nubes, un sueño, una aparición, sin esencia, pero con cualidades que pueden verse”. (El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte)
Como he dicho antes, yo no tengo la solución técnica (aunque sí tengo mis ideas sobre modelos y políticas económicas) pero cualquier solución pasaría por desarrollar un modelo social mas solidario, pensando en el sufrimiento de los seres, decidir con inteligencia emocional qué queremos hacer con este país, repensar la forma de trabajar, vivir y relacionarnos entre nosotros mismos, reaprender a mirarnos a nosotros y al entorno de una forma distinta a la actual, con menos sofisticación y más sencillez y serenidad … Porque una sociedad que recupera unos principios sólidos basados en la ética y la solidaridad, es una sociedad sana, fuerte y preparada para cualquier evento, para afrontar cambios reales. Pero esos cambios se inician en la mente de las personas, y contagia las ideas positivas, y de ahí a la acción … “El cambio fundamental ocurrirá cuando el pensador cambie de mentalidad” (El Kybalión)
Bajo mi punto de vista, lo más importante es el modelo educativo que está ideológicamente contaminado, pero creer firmemente que la educación es el fundamento y la base de un desarrollo social sano. Sé que este mensaje os suena rancio porque está mucho en boca de políticos y por lo tanto muy prostituido, pero tenemos que creernos que es así. No lo concibo de otra forma. Si creemos en la Ley Universal de Causa y Efecto, o como lo que queráis llamar, “se recoge lo que se siembra”, etc., entonces nos convenceremos de que a partir de una educación de calidad, libre y no sesgada podemos obtener en futuras generaciones, resultados en  investigación, desarrollo, creación de riqueza real, un modelo económico sensato y más solidario, etc. Como dijo Tehyi Hsieh, “Las escuelas del país son el futuro en miniatura”.
Pero claro, retrocediendo un escalón mas nos podemos preguntar ¿quién impulsa este cambio? ¿Las mismas instituciones que actualmente están denostadas y contaminadas por corrupción? Las instituciones que sostienen nuestro sistema de Estado están bastante tocadas y desprestigiadas, mal ejemplo han dado a la ciudadanía. Quizás hay que empezar por cambiar este sistema institucional a través de personas con valores. Me gusta la cita de Alexis Tocqueville sobre las institución: “Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias, muchas veces son instituciones a las que nos hemos acostumbrado”.

Será entonces y solo entonces, en un renovado escenario social, cuando lo que indiquen estos famosos indicadores económicos a la que tanta atención prestamos los economistas sean creíbles y realistas. Algún día os trasladaré mi opinión sobre los indicadores económicos clásicos como el Producto Interior Bruto o la Renta per Capita. Mientras no se produzcan estos cambios … seguiremos con la venda en los ojos, … todo seguirá siendo un puro espejismo, un forma de querer ver a medias la realidad del problema.

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