FINANZAS CONDUCTUALES: HALLÁ DONDE SE CRUZA LA ECONOMÍA CON LA PSICOLOGÍA

¿Sabéis que nuestro estado de humor condiciona tremendamente las decisiones que tomamos relativas al dinero? Ante un mismo problema planteado, reaccionamos y decidimos de muy distinta forma según el estado emocional en el que nos encontremos.
En relación con esta reflexión, en esta segunda entrega me gustaría hablaros de las finanzas conductuales, del comportamiento, psicología económica(behavioral finance or behavioral economics) que son diversas formas de referirse al mismo tópico.
Estamos ante una materia interdisciplinar (busca vínculos entre la economía y la piscología), una hibridación que aplica la investigación científica al estudio de cómo nos comportamos a la hora de decidir sobre temas económicos. Investiga los patrones y tendencias cognitivas y emocionales del ser humano en las decisiones que afectan al dinero.
El debate sobre la forma en la que las personas tomamos decisiones económicas se remonta a los filósofos, como Aristóteles, pero por no alargarlo tanto, se inició con Adam  Smith (“padre de la economía”, aunque él no lo supo nunca) y los economistas neoclásicos del siglo XIX como Alfred Marshall, referente de la economía ortodoxa neoclásica.
Según este paradigma económico neoclásico, los seres humanos nos comportamos de manera muy racional y predecible a la hora de decidir sobre temas económicos, y siguiendo siempre unos patrones de comportamiento fijos: buscamos el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo, todos tenemos acceso a la misma información de productos y precios en los mercados, los recursos de los que disponemos son siempre los mismos, los mercados son perfectos y eficientes todo el tiempo, etc. Es decir, un conjunto de teorías normativas y dogmáticas conocidas como “Microeconomía”, rama de la economía que estudia el comportamiento económico de las personas.
Podemos observar que este enfoque está alejado de la realidad, de lo que en verdad sucede en nuestra vida diaria. Precisamente por este motivo, siempre ha habido una corriente de filósofos, pensadores, psicólogos, economistas, etc., que han tratado de estudiar y ver este fenómeno más allá de este modelo tan restrictivo. Estos pensadores se han dedicado a aislar lo que se denominan “anomalías” del paradigma neoclásico, y han hallado que las personas tienen una enorme variedad de preferencias a la hora de decidir, que por regla general nos comportamos de forma subjetiva y parcial, que los mercados no son eficientes, que existen numerosas influencias sobre el individuo, y que los individuos procesamos la información recibida de las maneras más dispares.
Precisamente en este terreno es donde nos movemos en las finanzas conductuales, cuando tratamos de explicar y documentar el comportamiento de las personas, más allá de la economía normativa. Como decía John Maynard Keynes, “La supuesta eficiencia económica es una característica de los modelos, no de la realidad”.
Como indica el profesor Ismael Quintanilla, “Los razonamientos de los seres humanos son mucho más complejos, existen diferentes procesos cognitivos que utilizamos en los cálculos de las transacciones económicas”. Y curiosamente la historia de la economía está repleta de manifestaciones a favor de este enfoque conductual, basado en el estudio de los componentes cognitivos y emocionales del individuo. Os cito algunos de los ejemplos más relevantes de aproximación de la psicología a la economía (aunque otros muchos que omito):
-       Carl Menger(1871) de la Escuela de Viena, con una visión aristotélica de la economía, en reacción a las simplificaciones del paradigma neoclásico exigía un análisis de la conducta humana en la esfera económica e introdujo la Teoría Subjetiva del Valor y la motivación del individuo.
-       Gabriel Tarde (1902) autor de la Psychologie Economique, que por vez primera y de forma explícita documenta las relaciones entre la economía y la psicología destacando el aspecto subjetivo de los fenómenos económicos.
-       George Katona(1951) con su obra Psychologycal Analysis of Economic Behavior, punto de inflexión del desarrollo y consolidación de la psicología económica, que documentó cómo las respuestas ante un mismo estímulo económica variaban fuertemente entre los sujetos.
-       Daniel Kahneman y Amos Tversky (1979) con su trabajo de investigación Prospect Theory: An Analysis of Decision Under Risk, sentaron lo que se conoce hoy en día como la Teoría de las Expectativas, paradigma de la toma de decisiones en ambiente de riesgo en el campo de la Psicología Cognitiva. Con su experimento mostraron que la mente diverge a la hora de decidir frente a ganancias o pérdidas esperadas, observaron un mayor impacto emocional ante pérdidas esperadas de la misma cuantía frente a una ganancia esperada, por la presencia de catalizadores mentales, limitaciones cognitivas del individuo, factor emocional, etc. Kahneman obtuvo el Premio Noble de Economía en 2002 por estos hallazgos, junto a Vernon Smith.
La mente es responsable de la capacidad de comprender, de pensar, de crear, de aprender y razonar, y de otras habilidades cognitivas. Pero en todo este proceso están presentes las emociones.  La mente integra diversas facultades del cerebro que permiten reunir información, razonar y extraer conclusiones.  Por tanto tal como vemos, la forma en la que se procesa la información en la toma de decisiones involucra los aspectos tanto cognitivos  como emocionales (Ricciardi, 2008)
Los investigadores y estudiosos de las finanzas del comportamiento han comenzado a reconocer que el estudio de las emociones (sentimientos, estados de humor) es un aspecto de vital importancia,  sobre como los individuos deciden.
Por ejemplo es numerosa la evidencia documentada sobre la influencia significativa de la preocupación dentro de los procesos de toma de decisiones. Hay numerosos aspectos psicológicos y cognitivos sobre el “proceso de preocuparse” en términos de cómo afecta a la percepción del inversor, sobre el riesgo específico de actividades de los mercados financieros (Ricciardi, 2008), demostrando el papel fundamental de la preocupación en relación a estudio de la conducta. El acto de preocuparse es una experiencia humana habitual e incuestionable. La preocupación induce a recuerdos y visiones de acontecimientos futuros que alteran nuestras decisiones diarias y a largo plazo. El proceso de preocuparse debilita los supuestos de los modelos clásicos de decisión. Durante el proceso de preocupación, el individuo o bien reflexiona sobre circunstancias pasadas, o proyecta situaciones que pueden suceder en el futuro. El individuo no puede evitar este tipo de pensamientos que se suceden en la mente.
De los ejes en los que se basa la economía y finanzas conductuales citadas por Shefrin (2002) quiero destacar especialmente dos: la heurística y la presentación.
-       La heurística. Los individuos toman decisiones basadas en suposiciones y aproximaciones (“a ojo”) y no con estrictos análisis racionales. Es un rasgo práctico del ser humano para resolver problemas basándose en experiencias previas. George Polya popularizó el término en su libro How to Solve it,  y propone recetas heurísticas:
o   Si no consigues entender el problema dibuja un esquema.
o   Si no encuentras la solución, haz como si la tuvieras y mira qué puedes deducir a partir de ella (razonamiento inverso)
o   Trata de abordar primero un problema más general.
La profesora Nuria Cortada (2008) aporta que los procedimientos utilizados para la resolución de un problema puede ser mediante algoritmos o heurísticos. Los algoritmos son modelos de decisión que siempre terminan en una solución. Los heurísticos, como ya hemos visto están basados en juicios intuitivos, conocimiento parcial y experiencia pasada.
-       La presentación. La forma en que un problema es presentado al decisor afecta al resultado de la decisión final tomada. Hay muchas perversiones en la limpieza en la presentación de un problema; una de las más comunes es presentar el problema con sesgos sutiles hacia un resultado particular deseado.
En resumen, las finanzas conductuales y la psicología económica se presenta como un campo interdisciplinar entre la economía y la psicología muy interesante para profundizar en su estudio e investigación.
Actualmente existen numerosos recursos relacionados con esta materia. A nivel institucional, la International Association for Research in Economic Psychology www.iarep.org fundada en 1982 (Asociación Internacional para la Investigación en Psicología Económica) o el Journal Economic Psychology, revista de investigación en psicología económica que viene publicándose desde 1981.
 Referencias bibliográficas:
-       Cortada, N. (2008): Los sesgos cognitivos en la toma de decisiones. International Journal of Psychologycal Research, núm. 1, pp. 68-73
-        Kahneman, D.; Tversky, A. (1979): Prospect Theory: An Analysis of Decision Under Risk. Econometrica, vol. 47, núm. 2, pp.263 – 291
-        Quintanilla, I. (2003): Un premio nobel para nuevas perspectivas en la investigación económica y psicológica. Papeles del Psicólogo. Núm. 84.
-        Ricciardi, V. (2008): The Financial Psichology of Worry and Women. Behavioural and Experimental Finance Journal. Social Science Research Hetwork, pp. 1-53
-    Shefrin, H. (2002): Behavioral decision making, forecasting, game theory, and role-play. International Journal of Forecasting, núm. 18, pp. 375 – 382.
-      Valenzuela, V. (2013): Finanzas conductuales: Un híbrido entre la psicología y las finanzas. Facultad de Economía y Negocios Andrés Bello, Documento de análisis nº 7.

 

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