LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

images “Vamos a seguir aferrándonos a un estilo de vida que crecientemente vacía al mundo y devasta a la naturaleza por medio de su excesivo énfasis en las satisfacciones materiales? O ¿vamos a emplear los poderes creativos de la ciencia y la tecnología, bajo el control de la sabiduría, en la elaboración de formas de vida que se encuadren dentro de las leyes inalterables del universo y que sean capaces de alentar las más altas aspiraciones de la naturaleza humana?”

Ernst Friedrich Schumacher (1911 – 1977) Extraído de su libro “Lo pequeño es hermoso”

 

Christian Felber

Christian Felber es un profesor de economía, escritor y divulgador, autor de La Economía del Bien Común (traducido al español en 2012). A través de una reflexión y análisis del funcionamiento del sistema económico de libre mercado, propone un cambio del modelo vigente que se inicia en la forma de hacer empresa. En su modelo alternativo, el dinero pasa de ser un fin en si mismo a convertirse en un instrumento para una sociedad desarrollada en el que prima el bienestar de las personas y su entorno natural.

En la propuesta propone resolver la contradicción de valores que existe hoy en día entre economía y sociedad apostando por incentivar unas relaciones humanas sanas a través de valores como la honestidad, empatía, confianza, estima, cooperación solidaridad y voluntad de compartir. Tal como expresa en su libro: “La ciencia económica se separó hace doscientos cincuenta años de la filosofía moral dejando tras de sí su alma. Tal vez sea una parte de la curación que la economía vuelva a ser parte de la filosofía y de la ética.” (pág. 11)

La motivación de Felber

La motivación de Felber surge al ver el aumento de la brecha de desigualdad económica entre las personas, los países, las regiones y cuya causa raíz se encuentra en el mismo diseño del paradigma económico imperante, que es guiado por dos objetivos primarios: la maximización del beneficio y la búsqueda del crecimiento ilimitado. Según Felber, estos objetivos son los responsables de encadenar escenarios de crisis materializados en burbujas económicas, desempleo, reparto desigual, crisis climáticas y energéticas, hambruna, crisis de consumo, crisis de identidad e incluso crisis de democracia.

La dignidad humana

A lo largo de la lectura de su obra he comprobado que el valor que más se repite es el de la “dignidad humana”, premisa de la libertad del individuo y valor innegociable. El impulso consumista predomina con una adicción a comprar, donde cada vez más las personas son incapaces de encontrar sentido a otra cosa que no sea “ganar dinero”, separándose de esta forma de su interior y de su espíritu. “Su interior está vacío y sólo encuentran sentido en relación con el exterior.” Aunque no nos lo recordara Felber parece obvio que en Occidente hemos perdido la esencia de nuestro ser fundamental.

Redefinición del “éxito económico”

Para medir el “éxito económico” se emplean tradicionalmente dos parámetros clave: el PIB en macroeconomía y el beneficio en las empresas, indicadores monetarios representativos de valores de cambio. Felber propone redefinir ambos, ya que están muy alejados de reflejar las auténticas utilidades sociales. Además, para un desarrollo económico armónico, es imprescindible que estén presentes los tres tipos de democracia: representativa, directa y participativa. Hoy en día hay un vacío de democracia directa y participativa.

Los veinte puntos de la EBC

Por todo esto recomiendo la lectura y reflexión de sus propuestas. No obstante me permito reproducir en este blog un resumen de los veinte puntos básicos de la EBC (págs. 124 y sigs.)

Valores. El modelo se basa en los mismos valores que hacen florecer las relaciones humanas: confianza, aprecio, cooperación, solidaridad y democracia. El desarrollo de unas relaciones “sanas” es la mayor fuente de motivación y felicidad del ser humano.

Cambio del marco legal. Se establece un nuevo marco legal que sustituye la búsqueda del afán de lucro y la competencia por la cooperación y contribución al bien común.

Redefinición del concepto “éxito”. El éxito económico de las empresas deja de medirse en términos de beneficios según los estados financieros clásicos y pasa a expresarse con el Balance del Bien Común. A nivel macroeconómico se abandonan medidores como el PIB y se adoptan otros como el Producto del Bien Común.

Beneficios legales. Las empresas con un buen Balance del Bien Común consiguen ventajas legales: reducción de impuestos y aranceles, créditos más baratos, prioridad en la contratación pública, etc. Así se fomenta la entrada al mercado de empresas éticas y ecológicas.

El beneficio pasa de ser un fin a un medio. Los excedentes financieros deberán utilizarse para inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, bonificación a los empleados, créditos sin interés a empresas colaboradoras, etc.

Fin al crecimiento “per se”. Las empresas pasan a buscar su tamaño óptimo en lugar de buscar tamaño mediante fusiones y adquisiciones, ayudando a preservar las empresas de tamaño pequeño.

Colaboración empresarial. Se fomenta la cooperación entre las empresas y la solidaridad se vuelve más fácil en un modelo basado en el win-win que mejora el Balance del Bien Común. Se fomenta la mutualidad de conocimientos, tecnologías e investigación entre las empresas.

Mayor igualdad. Las desigualdades de ingresos y riqueza se limitan mediante debate y por decisión democrática en asambleas económicas. Las herencias también se limitan y el excedente de su recaudación se destina a un fondo intergeneracional como “dote democrático” para que cada generación disponga del mismo capital inicial.

Limitación de poder. Las empresas que por su tamaño puedan tener un poder político excesivo pasarán a ser controladas parcial y gradualmente por los empleados y la comunidad en general.

Commons. Las empresas públicas pasan a ser bienes comunales democráticos que garanticen servicios como la educación, la salud, los servicios sociales, la energía y la comunicación.

Banca democrática. La banca sirve como todas las empresas al bien común y se controla por el pueblo soberano, no por el Estado. Sus servicios consisten en depósitos de ahorro garantizado y créditos de interés reducido. El Estado se financia a través de créditos sin interés del Banco Central. Los mercados financieros en la forma actual dejan de existir.

Cooperación económica mundial. Siguiendo la propuesta de Keynes (1944) se establece una cooperación monetaria global para el comercio internacional basada en una unidad de cálculo (el “globo” o “terra”) en convivencia con monedas regionales y locales. Para protegerse de la competencia injusta la UE crea una Zona de Comercio Justo con estándares armonizados.

La naturaleza es de todos. La naturaleza tiene valor propio y no puede ser propiedad privada. Su uso queda condicionado a criterios ecológicos. Se evita el acaparamiento de tierras y su traspaso queda supeditado a requisitos ecológicos y sociales.

El crecimiento económico deja de ser un fin. El nuevo objetivo será la reducción de la huella ecológica de personas, empresas privadas y naciones hacia un planeta globalmente sostenible y justo. Extensión del imperativo categórico de Kant: “tu libertad de elegir un estilo de vida termina cuando vulnera la libertad de otros de elegir el mismo estilo de vida o llevar una vida digna.”

Reducción del horario laboral. La jornada laboral se reducirá escalonadamente hasta el nivel deseado por la mayoría. Esto deja más tiempo para la vida personal y familiar y el trabajo comunitario o político.

Año sabático. Cada diez años trabajados se disfrutará de un año sabático financiado por un salario mínimo incondicional. Esto proporcionará a la gente la posibilidad de cumplir sus sueños y aliviará el desempleo de la UE un 10%.

Democracia participativa. Sistema de democracia representativa completada por la democracia directa y la democracia participativa. El pueblo soberano puede corregir a sus representantes, lanzar nuevas leyes, modificar la Constitución y controlar los sectores estratégicos.

Modelo social abierto. Todos los principios de la Economía del Bien Común deben ser sometidos a un intenso debate democrático antes de ser convertidos en ley. Fomento de los movimientos asamblearios.

Nuevo sistema educativo. La educación contendrá nuevos contenidos orientados a optimizar el bienestar de todas las personas (educación emocional, ética, comunicación, experiencia de la naturaleza, sensibilización corporal, etc.)

Nuevo estilo de liderazgo. Debido al cambio de paradigma las empresas dejan de buscar a los directivos egoístas y racionales y enfatizan en las personas con competencias emocionales y empáticas, con responsabilidad social y sensibilidad ecológica.

Mi opinión

Primero expresar mi más respetuoso reconocimiento hacia alguien que con su esfuerzo, ilusión y gran determinación propone un modelo que busca aumentar el bienestar de las personas. Sea bienvenido este “paradigma” en el que creo merece la pena trabajar.

Como economista debo admitir que me resulta difícil visualizar a priori algunos de los cambios propuestos por Felber. El impacto de sustituir la banca convencional por una banca “democrática”; la desaparición de las bolsas de valores y mercados financieros; la eliminación de los tipos de interés que actúan como reguladores de los mercados de capital; la socialización del beneficio empresarial y la desaparición del dividendo, años sabáticos retribuidos, etc. Confieso que necesito tiempo para analizar y reflexionar con mas profundidad sobre sus propuestas. También siento que merece la pena tomarse el tiempo para estudiarlo aparcando cualquier tipo de prejuicio.

Del mismo modo que también me resulta chocante ver el tamaño que han alcanzado algunos holdings financieros y de inversión. El alcance de su poder e influencia social, la forma en que ejercen su dominio sobre el sistema económico, o lo frágiles que se vuelven algunos Estados cuando algunos fondos de inversión mastodónticos actúan en los “mercados” pasando con sus decisiones como una apisonadora por encima o a costa de la ciudadanía y de las empresas mas pequeñas destruyendo el tejido productivo; o la formación de cárteles y grupos de presión que alteran los precios y los tipos de interés a su antojo; o el rescate de bancos sistémicos a costa del dinero reservado para educación, atención social o sanidad. En fin …

Independientemente de la posición ideológica de cada cual creo que es interesante abordar su estudio de forma imparcial y crítica, pura reflexión académica al margen de dogmas y prejuicios. Y que cada cual saque sus propias conclusiones.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Felber, C. (2012): La Economía del Bien Común. Epublibre. Versión pdf.

SITIOS WEB

http://www.economia-del-bien-comun.org/

http://www.economiasolidaria.org

www.vnavarro.org

http://ebcvalencia.org/

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